Seis veces fue reelecto intendente de San Isidro. Ahora, luego de tres años fuera de la función pública, Gustavo Posse (64) está dispuesto a volver para manejar el municipio en el que su apellido parece imbatible.
Gustavo Posse afirma que para administrar un municipio es indispensable hablar con los vecinos, caminar la calle.
«Para saber lo que necesita la gente, hay que ponerse en lugar», sostiene Posse.
El municipio de San Isidro tiene 300 mil habitantes. Entre las quejas de los vecinos está la pérdida de la única línea de colectivos comunal.
En esta intendencia de 300 mil habitantes en el norte del Gran Buenos Aires, su apellido es sinónimo de San Isidro y militancia radical. Su padre, el pediatra Melchor Ángel Posse, fue intendente desde el regreso de la democracia hasta 1999. Y él mismo, Gustavo Posse, siguió sus pasos, en política y al frente del municipio donde nació y creció.
Desde 1999, Gustavo (64, abogado) fue elegido por los vecinos sucesivamente para siete mandatos en los que enfocó las políticas públicas en la consolidación del sistema de salud municipal, el patrullaje comunitario, infraestructura contra inundaciones, programas de desarrollo cultural y espacio público.
En 2023, decidió bajar al llano y lo sucedió en la intendencia Ramón Lanús. “Estos años fuera de la gestión me sirvieron para mirar San Isidro desde otra perspectiva, sobre todo al caminar la calle y escuchar a los vecinos -señala-; no para volver al pasado sino para encarar el futuro con un nuevo equipo”, señala ahora Gustavo Posse en charla con DIB. Y confirma, como canta Joan Manuel Serrat, que “de lejos dicen que se ve más claro”.
-Que hay un fuerte retroceso respecto de los derechos adquiridos, de la aplicación del principio de igualdad. Al no estar con el estrés del día a día aprecio mejor la caída de esos derechos adquiridos en salud, seguridad, espacio públicos, educación, actividades culturales. O, por ejemplo, en el transporte público… San Isidro perdió su línea comunal de colectivos, la 707, que tenía seis trayectos. Unos 80 mil vecinos lo sufren; quedaron desconectados de oeste a este, dificultando el traslado para los que no tienen vehículo propio hacia escuelas, hospitales públicos, estaciones de tren, cementerios… Una línea de colectivo es un bien social.
«Para saber lo que necesita la gente, hay que ponerse en lugar», sostiene Posse.
-Son las obras, la salud, el servicio, el espacio público, la limpieza, es el lugar de todos. Y para entenderlo hay que caminar la calle, tomar colectivos, vivir en y por San Isidro. Hay una medición que anualmente se hace en 600 municipios de todo el país, el Índice de Accesibilidad al Progreso, una radiografía total: servicios de salud, hospitales, centros de atención primaria, jardines maternos, educación en todo los niveles, cuántos vecinos están debajo del índice de Necesidades Básicas Insatisfechas, cuántos fueron vacunados, cómo funcionan el transporte y el gas natural… En ese índice, siempre estábamos segundo, tercero, cuarto, segundo, tercero, cuarto, segundo, tercero, cuarto. Hoy, de aquel podio en que nos encontrábamos, pasamos al puesto 29… Para sacar a San Isidro del pozo en el que está, recuperar aquella realidad y lograr ser mejores de lo que éramos antes, con nuestro equipo estamos en contacto directo con instituciones y vecinos. Ante todo hacemos una autocrítica de lo que fallamos, y luego les proponemos cómo vamos a cambiar.
-Ya hablamos de salud y transporte público, pero también preocupa el espacio público: limpieza, iluminación, reparación de veredas y cordones, la supresión de las barreras arquitectónicas para las personas mayores o con discapacidades motrices. Y la seguridad, claro, algo que se construye anticipándose, organizando y gestionando. Mi objetivo es que ninguna patrulla de San Isidro circule sin un policía y que tengamos la cantidad de efectivos necesaria para cubrir todo el distrito. Para esto estoy hablando con policías de la Provincia a fin de organizar un esquema que permita incorporar buenos efectivos al sistema de seguridad municipal.
El municipio de San Isidro tiene 300 mil habitantes. Entre las quejas de los vecinos está la pérdida de la única línea de colectivos comunal.
Fuente: Agencia DIB